Hoy quiero escribirle a quien es mi amigo, mi esposo, mi compañía, mi cómplice y el padre del mayor regalo de este mundo... mi hijo Gaspar.
Hace ya un buen tiempo las coincidencias de la vida me llevó a él.. o él a mi no sé. Al principio fue raro, recién estaba cicatrizando heridas y estaba un tanto reticente a conocer a otra persona. Sin embargo una amiga me dijo: "Amiga, date una oportunidad". Hablamos sólo una vez y después nos encontramos otra vez; de ése día nunca más nos separamos hasta ahora. Comenzamos a escribir el cuento de un par de príncipes de reinos lejanos, yo una princesa desconfiada y él un príncipe lleno de cariño. Eran prácticamente todos los días que mi príncipe iba a buscarme, casi siempre sin la luz del día por las cosas que debíamos cumplir en el día, pero que poco a poco fueron llenando nuestra de historia de los mejores momentos. Recuerdo exacto la sensación cuando torpemente nos dimos el primer beso después de vaaaarias salidas. Estabamos esperando el carruaje para llevarme al castillo cuando nos quedamos mirando fijo y de pronto todo se volvió un silencio absoluto, no había nadie ni nada más que nosotros. Es extraño pensar y sentir lo que nosotros; ahí pude entender de verdad que el amor llega cuando tiene que llegar, no cuando uno lo busca, más aun cuando no sabe de diferencias. Con esto que hago, quiero que sepas que rompiste todos los esquemas que tenía, la vida contigo desde el primer día se volvió mucho más dulce. Tú fuiste quien me hizo nacer otra vez, sé que muchas veces soy lo más explosiva que hay, que te hago pasar malos ratos, que últimamente todo es difícil, pero no veo mi rutina sin ti a mi lado. Fácilmente logras hacerme sentir que puedo tocar el cielo con las manos, que todas las cargas de la vida no tienen peso porque tú haces que todo se aliviane para mí. Conoces mis mañas, mis penas, mis luchas, mis temores y mis logros, muchos de ellos han estado junto a tu compañía y eso hace que nuestra historia tenga más por contar. Dejaste muchas cosas por nosotros, pero debes entender también que a veces hay que recordar las cosas que duelen, porque si bien empezamos a estar juntos por iniciativa propia, sé que una situación en específico hizo que esto tomara aun más fuerza y fue la primera vez que te ví llorar y te dí mi hombro para consolarte. Cada abrazo tuyo me hace sumergirme en un mundo paralelo. Ahí no hay nadie más que nosotros, aunque todo esté cubierto de fría escarcha, tú haces que sólo brille el Sol. Cada mirada que cruzamos me hace creer aun más en el amor que hemos construido, sé que puedes entender lo que me pasa y yo lo que quieres o sientes también, somos cómplices. Una sonrisa tuya me hace recordar el primer día que te ví, tu transparencia empezó a quitarme los miedos que estaban latentes a cada instante. Ahora, no me da miedo mirar el pasado, porque aprendí gracias a tí que lo importante es vivir día día, no tenerle apego a las cosas, y que siempre que estés Tú conmigo es imposible que algo malo pase.
Recuerdo muchas veces cuando hablábamos de cómo sería nuestra vida en el futuro, pero de un momento a otro las cosas tuvieron el  mejor de los vuelcos. Puedo sentir la emoción que nos embargó cuando supimos que había llegado el regalo más hermoso de este mundo. Tus ojos llenos de lágrimas me confirmaron en el alma que no me había equivocado, sabía que eras el hombre perfecto para mí, sabía que no me ibas a dejar sola, sabía que ahora sí podríamos pasar nuestra vida juntos hasta estar viejitos uno al lado del otro. Sin duda la noticia de la llegada de nuestro pequeño Gaspar cimentó todo nuestro amor. Me acompañaste en todos los momentos mientras nuestro pequeño crecía en mi pancita, mientras él aun no sabía que nosotros lo esperábamos con los abrazos abierto y con el corazón lleno de amor. Dicen que de amor no se vive, pero nosotros pudimos demostrar que sí; sólo teníamos una mirada juntos y ahora tenemos una vida juntos.
Puedo decir con toda seguridad que eres lo mejor que pudo haberme pasado, que no me importó de donde eras, mucho menos ahora, que estoy feliz de que hayas sido tú quien pase lo que pase será parte de mi vida, que me tranquiliza que seas tú el padre de NUESTRO Gaspar porque sé que siempre le darás todo lo que está a tu alcance y si no, harás lo imposible por dárselo, que juntos somos dueños de una bella historia, que siempre tratarás de darme lo mejor a mí, que a pesar de que muchas veces nuestro destino a cambiado, nunca tu prioridad de hacerme feliz a cambiado. 
La seguridad que siento a tu lado me hace creer en lo indestructible que es nuestro amor, en que no importa en dónde o cómo estemos, porque siempre habrán motivos para luchar por nosotros y nuestro hijo.
Gracias por ser parte del mayor regalo que Dios me haya podido dar, NUESTRO Gaspar es un pedacito de cada uno de nosotros y el resultado del amor infinito que siento por tí.
Estoy enamorada de la vida aunque muchas veces nos da golpes durísimos.
Estoy enamorada de mi hijo maravilloso, de sus risas, de sus llantos, de todas las cosas que aprende día a día.
Estoy enamorada de TÍ, enamorada de lo que haz hecho por mí, de lo que haces por mí y de lo que sé que seguirás haciendo por mí.
Las veces que pregunto si  me quieres es inseguridad mía, necesito que me lo digan, pero sé perfectamente que me amas por lo que veo día a día en tí, en tus ojos y porque lo siento en el alma. Amo cada uno de tus defectos y de tus virtudes y si me pidieran que lo grite, lo haría sin dudarlo.
Eres y serás siempre EL AMOR DE MI VIDA.


TE AMO MI AMOR 

0 Responses to "Compañía Incondicional ..."

Publicar un comentario

Compañía Incondicional ...

Hoy quiero escribirle a quien es mi amigo, mi esposo, mi compañía, mi cómplice y el padre del mayor regalo de este mundo... mi hijo Gaspar.
Hace ya un buen tiempo las coincidencias de la vida me llevó a él.. o él a mi no sé. Al principio fue raro, recién estaba cicatrizando heridas y estaba un tanto reticente a conocer a otra persona. Sin embargo una amiga me dijo: "Amiga, date una oportunidad". Hablamos sólo una vez y después nos encontramos otra vez; de ése día nunca más nos separamos hasta ahora. Comenzamos a escribir el cuento de un par de príncipes de reinos lejanos, yo una princesa desconfiada y él un príncipe lleno de cariño. Eran prácticamente todos los días que mi príncipe iba a buscarme, casi siempre sin la luz del día por las cosas que debíamos cumplir en el día, pero que poco a poco fueron llenando nuestra de historia de los mejores momentos. Recuerdo exacto la sensación cuando torpemente nos dimos el primer beso después de vaaaarias salidas. Estabamos esperando el carruaje para llevarme al castillo cuando nos quedamos mirando fijo y de pronto todo se volvió un silencio absoluto, no había nadie ni nada más que nosotros. Es extraño pensar y sentir lo que nosotros; ahí pude entender de verdad que el amor llega cuando tiene que llegar, no cuando uno lo busca, más aun cuando no sabe de diferencias. Con esto que hago, quiero que sepas que rompiste todos los esquemas que tenía, la vida contigo desde el primer día se volvió mucho más dulce. Tú fuiste quien me hizo nacer otra vez, sé que muchas veces soy lo más explosiva que hay, que te hago pasar malos ratos, que últimamente todo es difícil, pero no veo mi rutina sin ti a mi lado. Fácilmente logras hacerme sentir que puedo tocar el cielo con las manos, que todas las cargas de la vida no tienen peso porque tú haces que todo se aliviane para mí. Conoces mis mañas, mis penas, mis luchas, mis temores y mis logros, muchos de ellos han estado junto a tu compañía y eso hace que nuestra historia tenga más por contar. Dejaste muchas cosas por nosotros, pero debes entender también que a veces hay que recordar las cosas que duelen, porque si bien empezamos a estar juntos por iniciativa propia, sé que una situación en específico hizo que esto tomara aun más fuerza y fue la primera vez que te ví llorar y te dí mi hombro para consolarte. Cada abrazo tuyo me hace sumergirme en un mundo paralelo. Ahí no hay nadie más que nosotros, aunque todo esté cubierto de fría escarcha, tú haces que sólo brille el Sol. Cada mirada que cruzamos me hace creer aun más en el amor que hemos construido, sé que puedes entender lo que me pasa y yo lo que quieres o sientes también, somos cómplices. Una sonrisa tuya me hace recordar el primer día que te ví, tu transparencia empezó a quitarme los miedos que estaban latentes a cada instante. Ahora, no me da miedo mirar el pasado, porque aprendí gracias a tí que lo importante es vivir día día, no tenerle apego a las cosas, y que siempre que estés Tú conmigo es imposible que algo malo pase.
Recuerdo muchas veces cuando hablábamos de cómo sería nuestra vida en el futuro, pero de un momento a otro las cosas tuvieron el  mejor de los vuelcos. Puedo sentir la emoción que nos embargó cuando supimos que había llegado el regalo más hermoso de este mundo. Tus ojos llenos de lágrimas me confirmaron en el alma que no me había equivocado, sabía que eras el hombre perfecto para mí, sabía que no me ibas a dejar sola, sabía que ahora sí podríamos pasar nuestra vida juntos hasta estar viejitos uno al lado del otro. Sin duda la noticia de la llegada de nuestro pequeño Gaspar cimentó todo nuestro amor. Me acompañaste en todos los momentos mientras nuestro pequeño crecía en mi pancita, mientras él aun no sabía que nosotros lo esperábamos con los abrazos abierto y con el corazón lleno de amor. Dicen que de amor no se vive, pero nosotros pudimos demostrar que sí; sólo teníamos una mirada juntos y ahora tenemos una vida juntos.
Puedo decir con toda seguridad que eres lo mejor que pudo haberme pasado, que no me importó de donde eras, mucho menos ahora, que estoy feliz de que hayas sido tú quien pase lo que pase será parte de mi vida, que me tranquiliza que seas tú el padre de NUESTRO Gaspar porque sé que siempre le darás todo lo que está a tu alcance y si no, harás lo imposible por dárselo, que juntos somos dueños de una bella historia, que siempre tratarás de darme lo mejor a mí, que a pesar de que muchas veces nuestro destino a cambiado, nunca tu prioridad de hacerme feliz a cambiado. 
La seguridad que siento a tu lado me hace creer en lo indestructible que es nuestro amor, en que no importa en dónde o cómo estemos, porque siempre habrán motivos para luchar por nosotros y nuestro hijo.
Gracias por ser parte del mayor regalo que Dios me haya podido dar, NUESTRO Gaspar es un pedacito de cada uno de nosotros y el resultado del amor infinito que siento por tí.
Estoy enamorada de la vida aunque muchas veces nos da golpes durísimos.
Estoy enamorada de mi hijo maravilloso, de sus risas, de sus llantos, de todas las cosas que aprende día a día.
Estoy enamorada de TÍ, enamorada de lo que haz hecho por mí, de lo que haces por mí y de lo que sé que seguirás haciendo por mí.
Las veces que pregunto si  me quieres es inseguridad mía, necesito que me lo digan, pero sé perfectamente que me amas por lo que veo día a día en tí, en tus ojos y porque lo siento en el alma. Amo cada uno de tus defectos y de tus virtudes y si me pidieran que lo grite, lo haría sin dudarlo.
Eres y serás siempre EL AMOR DE MI VIDA.


TE AMO MI AMOR 

No hay comentarios:

Publicar un comentario